E l   r e g r e s o   d e l    " G r a n   C a p i t á n "     

-Travesía mesopotámica-

(V): Mocoretá - Monte Caseros


A las 08:15 del viernes 26 de Septiembre, el Gran capitán arribó a Mocoretá, la primera estación en territorio correntino, a 600 kilómetros de Lacroze.

Los pobladores, que durante el día anterior habían seguido el recorrido del tren por los medios televisivos, al fin recibían al Gran Capitán, que se detuvo por unos pocos minutos. El paisaje había cambiado nuevamente. Empezaban a dominar la escena los naranjales, que nos acompañarían durante toda la jornada.

El pueblo de Mocoretá, está ubicado sobre unas bellas lomadas, que lo vuelven muy pintoresco. En la playa de cargas, algunos vagones atiborrados con maderas esperaban el momento de partir hacia el sur para ser descargados en Basavilbaso.

(Vagon de ALL con troncos para Basavilbaso, en la vía segunda de la estación Mocoretá. Foto: Fede Pallés)

A pesar de las pendientes que veníamos tomando hace rato, en este lugar estábamos apenas a 9 metros sobre el nivel del mar, según pudimos medir con el GPS. Pocos kilómetros a nuestra derecha, nos acompañaba (desde que salimos de Concordia) el río Uruguay, límite nacional.

Como en el resto del recorrido, mientras en los rostros de los grandes se dibujaba toda clase de emociones, en el de los chicos ganaba el asombro. "¿Es cómodo adentro?", preguntaban estación tras estación, como si se tratara de un guión ya preparado.

-¿Ustedes ya habían visto un tren de pasajeros?, preguntamos a tres, que no tendrían ni diez años. -No -contestó uno de ellos-. ¿Y usted ya vio muchos?...

Bocinazos, aplausos, llanto y la 7911 sumó puntos nuevamente para lanzarse  en su gira por los pueblos correntinos. Esta vez, a una velocidad muy buena (75 km/h.) si la comparamos con la que alcanzábamos anteriormente. El bramar de la GM, sin embargo, nos decía algo... Estábamos subiendo una importante cuesta que nos dejó a 80 metros sobre el nivel del mar. Esta información llegaba a nuestro GPS; una herramienta muy útil para viajes de exploración como estos.

Luego de recorrer 26 kilómetros desde Mocoretá, sorteando cuchillas y desniveles, arribamos a Juan Pujól a las 08:47, estación en la que el Gran Capitán de los años '80 se detenía unos instantes.

La vecindad rural nos recibió con una enorme bandera que decía "Queremos que pare en Pujol". El pueblo no solo se acercó a festejar el regreso del tren, sino que vino a  hacer este petitorio a las autoridades que viajaban a bordo y al gobernador, que abordó la formación aquí. Mientras esperábamos que este político llegase en su 4x4 a las instalaciones ferroviarias, el intendente del departamento de Monte Caseros (el famoso Rubén Cornaló) subió al tren y recorrió los coches hasta que, por su puesto, finalizó su tour en nuestro amigo, el S 1579.


 

· Sobre la estrella del viaje... ·

Con Fer hacía rato que veníamos con ganas de subir a la "estrella del viaje"... Me refiero a la GM 7911, que con sus 1500 HP tiraba noblemente la formación. Bajamos al andén y, tras caminar entre el aglomeramiento de pujolenses que colmaba la estación, subimos a la cabina de la 7911. Nuestra estadía duro solo unos segundos, en los que alcanzamos a hacerle unas preguntas al conductor. Así, pudimos enterarnos de que estábamos en manos de delegados gremiales del sindicato de "La Fraternidad", que eran empleados de ALL, que las yuntas de maquinistas entre Buenos Aires y Posadas cambian en Concordia y en Monte Caseros y que conducir el tren de pasajeros nuevamente le hacía sentir a Miguel Cardozo (así se llamaba el conductor) ese "sentimiento de responsabilidad especial"; justo a él que, agregó, vio "morir el tren de pasajeros y ahora lo veo renacer".

La charla, como dije, se interrumpió pronto, ya que justo subió el secretario de Transporte (Ricardo Jaime) y, obviamente, debimos ceder el espacio... ¡Pero qué mejor que eso! Nos mandaron al pasillo lateral, un lugar espectacular para disfrutar del paisaje y saciarse con el diesel en las espaldas a todo bramar. 

Al final, parece que llegó el gobernador (en realidad, yo no sabia a quién esperábamos) y retomamos la marcha.

¿Notaron que en cada parte del viaje estábamos próximos a un "clímax"? Bueno, en esta ocasión, nos estábamos acercando a la localidad de Monte Caseros, uno de los pueblos ferroviarios mas importantes de la línea. Sin dudas, hacer un viaje en el Gran Capitán es como ver un largometraje: hay una infinidad de puntos de giro que nos llevan, poco a poco, al desenlace.

Con Fer nos felicitamos por la idea de haber subido a la locomotora... No es fácil explicar lo gratificante que es trepar una pendiente y escuchar el incansable diesel de una GM, demostrando toda su potencia para tirar unas 400 Tn. que llevaba a sus espaldas... Fue espectacular. Yo, por lo menos, viajaría horas y horas parado en el pasillo de la máquina y creo que no me aburriría.

(El Gran Capitán se detuvo en el Apeadero Labougle, ante un festivo recibimiento. Foto: Fede Pallés)

A las 09:35 llegamos, tomamos una curva y pudimos ver, a lo lejos, el Apeadero Labougle (km. 643,6), un pequeño pueblo por el que el viejo Gran Capitán pasaba de largo. Un centenar de colegiales se agolpaba sobre el andén con banderas y carteles... Seguramente, era la primera vez en sus vidas que veían un tren de pasajeros. ¿Se imaginan lo que debe ser tener 12 años y ver por primera vez algo que para nosotros es más que conocido?

La multitud blanca y con banderitas celestes parecía en calma, hasta que la 7911 emitió un fuerte bocinazo, que cruzó la campiña correntina. Aquella mancha blanca pareció desperezarse. Empezaron a agitarse las banderas y, aun con el rugido del motor en el hombro pudimos escuchar los gritos.

La GM contestó con más bocinas y la multitud con más gritos. ¿A qué clase de diálogo estábamos asistiendo? ¿Qué profunda y particular comunicación se establece entre la gente y "su" tren, un viejo conocido, un familiar imprescindible que se había ido lejos y se lo extrañaba tanto, tras diez años de su partida? Como en el resto del viaje, en Labougle apareció la emoción, en su presentación más pura.

El edificio de la estación se veía abandonado y depredado, defecto que observamos en unas cuantas estaciones del recorrido. Sucede que, cuando se privatizó la línea, no sólo se eliminaron los trenes de larga distancia, sino que se clausuraron las estaciones y se dejó cesante al personal, dando paso a un nuevo sistema: el "Reglamento Operativo". Este sistema hace que los trenes circulen por medio de precarias ordenes de radio, teléfono, o por seguimiento satelital, y que los maquinistas, por ejemplo, deban bajar a hacer los cambios en las pocas estaciones habilitadas para cruzadas. En definitiva, una currada para ahorrar plata y obtener ganancias fácilmente.

Nuevamente nos pusimos en marcha a orillas del río Uruguay... No lo veíamos, pero estaba muy cerca. A nuestras espaldas, el diesel de la GM empezó a tomar carrera para mover una vez más a este glorioso Gran Capitán, que ya venía acumulando un mar de emociones y esperanzas.

Entre el ruido y el viento, Fer me contó que en Monte Caseros se había declarado asueto por nuestra llegada... Una lágrima de emoción se desprendió de mis ojos, y no precisamente por el viento que me acariciaba la cara... No podía contener la expectativa que me provocaba la proximidad de aquélla mítica ciudad, que de chico miraba en los mapas, e imaginaba como un mágico nudo ferroviario.

· Monte Caseros - Corrientes ·

A lo lejos, empezamos a divisar un casco urbano... Raudamente nos acercamos y, de pronto, empezamos a ver un centenar de vagones de carga, pero puestos de manera oblicua a la vía en que marchábamos. Eran los célebres talleres de Monte Caseros... ¿Cómo es que están dispuestos de esa forma?. La explicación la obtuvimos un poco mas adelante: para acceder a la estación debimos tomar una curva de 90 grados... ¡Un clásico del Urquiza! (¡El CGBA se quedó corto!). En esa curva, avistamos a la multitud, que aguardaba ansiosa la llegada del tren.

(El Gran Capitán de TEA arribó a Monte Caseros a media mañana. Foto: Marcelo Soto)

Era de esperarse un recibimiento de esta magnitud, si tenemos en cuenta que en cualquier pueblo por el que pasamos contábamos a cientos de personas. Así, cuando los relojes daban las 09:53 de la mañana, nos detuvimos en el andén de Monte Caseros, a 655,4 kilómetros de Lacroze. La cantidad de gente que se presentó allí esa mañana, fue impresionante. Esto prometía una larga estadía.

Da una sensación muy extraña ver gente aplaudiendo con euforia pero, a la vez, largando lágrimas como chicos... Y en algunos casos, con los hijos al lado, mirando con asombro la actitud de sus padres.

Monte Caseros era un pueblo ferroviario, ya que allí se sitúan los talleres de vagones en el que trabajaban miles de obreros. Hoy, ALL lo utiliza con los mismos fines pero, obviamente, con un plantel muy reducido. El panorama que observamos desde la playa no era muy alentador: filas y filas de vagones radiados y canibalizados se posaban bajo el sol correntino. La escena se completaba con la presencia de un depredado locotractor Afne Cockerill (GT 10912, Nº043 a1980 Allison transmisión serial 1210070246 - part. Nº 23011231 - model Nº TC 854) sobre una chata oxidada.

Como tengo un amigo que se dedica a tomar nota de placas de motores y datos un poco mas "detallados", le hice el favor de aprovechar mi presencia en este pueblo para llevarle esa información, que difícilmente hubiese podido conseguir (para vos, Elvis). En el predio, además, se encuentran dos GE desmanteladas: la 6939 y la 6921. 

El abandono que sufren las instalaciones ferroviarias de este pueblo, al menos se vieron opacadas por el festejo que trajo aparejado la llegada del tren de pasajeros tan añorado.

 


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("Travesía Mesopotámica" - Sexta parte)


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FEDE PALLÉS   SATÉLITE FERROVIARIO  *  INICIO

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