Texto y
fotos: Fede Pallés - En esta sección, fotos de Mattius, Leonardo Leâo
y Google Earth.
(La
siguiente nota fue escrita y editada entre abril y mayo de 2009 -
No posee modificaciones desde entonces)
Colatina
Al día siguiente, mediante un exceso de gesticulación y risas de
por medio con nuestros amigos de Colatina, acordamos ir a “hacer
vía” por la zona. La empresa Vale es muy estricta con la seguridad en la
traza, lo que hace que sea imposible ver pasar los trenes de
cerca, ya que los propios maquinistas avisan por radio la
presencia de transeúntes. (sí, re ortivas)
(Aspecto de la vía a su paso por las afueras de la ciudad /
Guilherme y Guillermo junto a la DDM)
Para poder estar tranquilos nos fuimos a la Estación Colatina
(no se puede acceder al área de andenes, similar a
lo que ocurre con ALL en Zarate grrrrr) y desde ahí caminamos por una
calle lateral desde donde pudimos ver un par de trenes, "apenas cuatro en una hora". ¡Esas Dash
a toda velocidad son la perdición! (Se les complicaría un poco a
Carlos Palacios o Guille Figini pasar el informe de movimientos
diarios si vivieran aquí!!)
A
la vuelta, caminando por la ruta con el sol castigándonos
fuertemente, vimos en la playa de cargas una DDM con el esquema
original de EFVM (Alex me hizo notar ese detalle, para mí todo
era igual).
Burlando los controles, nos acercamos sigilosamente a ella por unos instantes para
sacar algunas fotos. Ver este armatoste en trocha angosta es
admirable.
Por la tarde, un bus sin aire acondicionado (muy común en
Brasil) nos llevó a Vitória. Pensábamos tomar el tren para
llegar a la costa, pero para eso debíamos esperar a que
oscurezca y preferimos llegar a Vitória de día. Así fue que
arribamos a las orillas del Atlántico con las últimas luces del
día y nos alojamos en el Hotel Aruan, frente al mar.
Pedra
Dos Ventos
El lunes amaneció esplendido. Cuando estábamos tomando el café
da manhã recordé algo: el día anterior Alex me había pasado los
datos de un amigo de él, Fernando, para que lo llame cuando esté
en Vitória. “Capaz ya sea tarde” (le dije a Guille y Mario). De
todas formas intenté llamar a Fernando. La idea era que él nos
llevara a “Pedra dos Ventos”, en las afueras de Cariacica, un
lugar que descubrí por el Google Earth en donde hay un viaducto
seguido de un túnel de piedra impresionante, por el que pasa la
línea ferrea de Ferrovia Centro-Atlântica (FCA) de trocha
métrica.
(Foto
del viaducto de FCA sacada por un grupo de escaladores - "Arnobiojr" /
Google Earth)
La FCA es una de las empresas de carga más grandes de Brasil y
posee diversas líneas de diferente importancia. Particularmente,
el ingreso de FCA a Vitória es mediante un ramal secundario que
proviene del Estado de Río de Janeiro. Posee rieles livianos y
un tráfico reducido: eso me atrajo bastante. Después de haber
visto una empresa ordenada y moderna como VALE, queríamos una
dosis de argentinismo nuevamente.
Al final llamé a Fernando. Fue una conversación más que confusa.
Copié en un papel la fonética, tal cual como lo escuché, y a probar
suerte!!!. Fuimos a su
encuentro... pero no apareció nunca. Pero por esas casualidades de
la vida, nos encontramos con un amigo de él llamado Charly que
notó que estábamos perdidos (totalmente insólito). A los pocos
minutos llamó por celular a Fernando, y nos llevó a su
encuentro.
Un instante después nos encontrábamos en un micro de media
distancia circulando hacia el sur: Fernando, Charly, Leonardo,
“Não me lembro o outro” (Ahh, Junior!) y nosotros tres,
argentinos desconocedores de la zona y de estos nuevos
personajes… “¿será que nos llevan a esclavizar a alguna
plantación clandestina?” -decíamos entre risas, total no nos
entendían-
De todas formas, ellos tenían fotos de trenes, así que eso nos
alivió jejeje. Era increíble como en solo unos segundos hicimos
posible ese viaje, cuando ya casi nos volvíamos al hotel. En
definitiva, fue una casualidad de esas que nos hacen pensar de
que, justamente, nada es casual.
Mientras nuestro bus avanzaba por un camino sinuoso, en varias
ocasiones la vía de FCA se asomaba entre la montaña, avisando de
que estábamos cerca de nuestro destino. Un trazado de ensueño,
increíble.
Menos mal que estos chicos nos acompañaron: el descenso del micro
lo hicimos en medio de la nada. Apenas un sendero camuflado de
frondoso follaje marcaba el camino (a pie) hacia Pedra dos
Ventos, en el municipio de
Domingo
Martinis .
(Al
fondo vemos las supuestas plantaciones en las cuales seríamos
esclavizados jajaja)
“Guille, no te ilusiones, mira que por acá pasa solo un tren por
día”, le decía a mi amigo. Luego de una caminata de media hora,
y tras aprovisionarnos de agua, empezamos a trepar por el
terraplén hasta alcanzar la traza de trocha angosta.
En esta zona hay dos túneles. Desde nuestra ubicación, uno al
sur y otro al norte. El del norte es el de “Pedra dos Ventos”
que había visto en el Google Earth, el del viaducto. Pero arrancamos la caminata
hacia el sur con la idea de volver mas tarde hacia el norte y
terminar la jornada en el otro. Todo esto fue planificado sobre
el pucho por los brasileros, a quienes debíamos inevitablemente
seguir sus pasos.
(Mattius,
Guille y Fernando en lo que parece ser un escenario decorado por
un paisajista)
(Estación
Pedra Dos Ventos. Sí, aquí había una estación con personal,
oficina y señalamiento; algo difícil de creer al ver
estas ruinas y apenas una escalera con verdín que se pierde
en la jungla)
Todo parecía marchar con normalidad, pero a los pocos minutos,
justo cuando pasábamos por las ruinas de la estación, escuchamos
algo… una bocina… sí… increíble... Venía el tren!!!
Los brasileros dijeron de forma unánime “¡pegar carona… pegar
carona!” (Significa, “colarse” ó “hacer dedo”). Un instante
después, un prolijo triplex de G-12 emergió de la selva… los
maquinistas saludaron, y nosotros quedamos perplejos ante el
paso de este inesperado tren…
“Uuuuh
que lento que va… que bueno para viajar… que lindo sería he….
hey.. ¿vamos?... ¿Pegamos carona?... SI, arriba… agarrate de la baranda, apoya el pie…
Siiiiiiii vamoooooooos”
- BRASIL 2009
- Pegando carona en Pedra Dos Ventos:
Sin darnos cuenta -producto de la locura que nos gobernó- unos
segundos después de haber visto esas G12 apechugadas, nos
encontramos todos juntos a bordo de una tolva con calcáreo
zigzagueando entre las rocas, rumbo a Vitória, y acompañados de un paisaje de ensueño.
(Detalle del ingreso de Ferrovia Centro-Atlântica a túnel y
viaducto)
(Ingreso al túnel, extremo oeste)
Unos minutos después,
una entrada rocosa atemorizante se nos avecinaba, sin posibilidad de
poder evitarla: era la entrada al túnel norte que conduce al
viaducto de Pedra dos Ventos… lo único que podíamos hacer era echar
cuerpo a tierra y esperar que el galibo nos admitiera allí
adentro!!!.
La oscuridad ganó la escena y el chillido de los murciélagos nos
avisaba que estábamos en su casa. Poco después, se hizo la luz nuevamente
y sentí la sensación de que
estábamos volando, todo quedó “allá abajo, lejos”, hasta las copas
de los árboles. Estábamos atravesando el corto pero alto viaducto.
Jamás hubiese imaginado,
al ver las fotos de Pedra dos Ventos, que iba a conocer el lugar a
bordo de un tren. Pero el destino hizo que llegáramos a la hora
indicada. Los
amigos brasileros se mostraban deslumbrados y los gritos de festejo
fueron constantes, lo que nos indicaba que esto era algo nuevo
para ellos también.
El paso por el túnel y viaducto fue memorable, algo
indescriptible. No creo que estas fotos o videos puedan
reproducir la adrenalina que sentí allí arriba.
(Salida, extremo sudeste. La traza parece introducirse como un disparo
contra la piedra)
Con una marcha constante y estable, con algunos golpes de vía,
fuimos descendiendo la Sierra de Marechal a bordo de nuestro
tren carguero. Los maquinistas, ni enterados de nuestra
presencia. Y nunca lo sabrían: las curvas constantes hacen que
sea imposible ver la locomotora desde nuestra ubicación, en los
últimos vagones de una formación de aproximadamente 45
vehículos.
Al rato de andar, nos habituamos a esquivar ramas y pasar de
vagón en vagón. Los rieles son cortos y el traqueteo es
constante. Un descarrilamiento con nosotros a bordo sería
terrible, y algo de experiencia tenemos en viajar colados, así
que tuvimos especial atención en que todos los vagones de
adelante marchen "sobre rieles" para poder actuar a tiempo.
Casi todo el tramo que hicimos fue en bajada, aunque
hubo un sector de subida que fue notorio por el humo blanco que
afloró desde los escapes de las G-12 y el sonido tan
característico de su motor a toda potencia retumbando en la
montaña.
- "Passando
sobre o rio JUCU no ES" (Video de Fernando)
- "Descendo
a serra de Marechal..." (Video de L. Leâo)
Los brasileros decían “a FCA não tem segurança, todu bem”… se
referían a que el tren no lleva seguridad privada ni es tan
estrictamente monitoreado (como el de Vale), que podíamos viajar
tranquilos. O sea, este era un verdadero tren de aventura!.
En varios puntos del viaje notamos la presencia de una antena y
un caño que atravesaba la vía como si fuese un durmiente. Este
es un sensor de descarrilamientos. Si el caño se rompe, cierra
un circuito eléctrico, emite una señal satelital y hace sonar
una alarma en la central de FCA, cuyo operador avisa por radio a
los maquinistas.
En ese sentido, vemos que este es un ramal secundario pero que
cuenta con mínimos elementos de avanzada e indiscutiblemente
necesarios. Sería imposible compararlo con lo que sería un ramal
secundario del Belgrano como Cruz del Eje - Mendoza donde cada
viaje es una verdadera hazaña.
(Detalle del zigzagueo del ramal en dirección a Vitória,
descendiendo el Marechal)
Mas tarde, a lo lejos se divisó el poblado de Viana, y llegó el
momento de descender, aprovechando una precaución de vía por
renovación de durmientes. Nos bajamos acá porque la entrada a
Vitória se pone complicada ya que es un gran suburbio.
Viana
A
lo lejos se oían algunos bocinazos de la formación que siguió
viaje hacia la capital de Espírito Santo. Que groso hubiese sido
seguir ahí arriba... bueno, será para la próxima, ya tenemos
una excusa para volver a Brasil: ir a Río de Janeiro con
este tren!!!.
Caminando por la vía, pasamos un
puente jaula y el cruce de la ruta, y llegamos a la estación Viana.
Allí están construyendo una pequeña mesa giratoria para un
futuro tren turístico que recorrerá este tramo. Nosotros ya lo
hemos hecho gratis y de la mejor manera. Pero hablando en serio,
creo que este recorrido merece tener un servicio de pasajeros
turístico; resulta inadmisible que solo se pueda recorrer
colgado de una tolva. Los últimos trenes de pasajeros regulares
hicieron este tramo en 1996.
(Fernando,
Charly, Fede, Guille, Mario, Junior y Leonardo en Est. Viana)
Allí terminó el viaje en FCA, el que festejamos entre todos en
un bar del pueblo, algunos con cervezas y otros con guaraná.
Lejos, el mejor día de este recorrido por Brasil. Ya estábamos
mas que satisfechos, y ahora…. A la playa!
Playa
Camburi - Vitoria - ES
A continuación, un
compiladito de fotos del hotel y la playa de Vitória.