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No hablaremos aquí de
la historia escrita por Tennessee Williams, ni de Elia Kazan,
realizador del film y obra maestra “Un tranvía llamado deseo”
estrenado allá por 1951. Más a tono con esta página, nos detendremos
un momento en el publicitado “Celeris”, mas conocido como el “nuevo
tranvía de Puerto Madero”.

En la materialización
de este proyecto, han participado múltiples actores, el Estado
Nacional, el Gobierno de la Ciudad, el proveedor de los coches, la
empresa Alsthom y las empresas concesionarias de trenes y subte
Metrovias y Ferrovias. Es indudable que lejos de constituirse en un
servicio público, su existencia es más asimilable a una expresión de
deseos. Según de quien se trate, el pequeño “Tranway” es la ilusión de
algún sueño mayor, por supuesto hasta ahora no realizado.
Para Julio De Vido y
Ricardo Jaime, funcionarios nacionales del área y a solo unos meses de
las elecciones, representa un poco de prensa positiva, apenas un punto
a favor, en medio del estrepitoso fracaso de la política nacional
ferroviaria, que quedó en evidencia hace un par de meses, después de
la batahola protagonizada por pasajeros hartos de los pésimos
servicios de la línea Roca en Plaza Constitución.
Para Jorge Telerman, el
corte de cintas llegó tarde, pero significo la oportuna ilusión de una
“revalidación de su carné de progresista”. Esto va a tono con la idea
que siempre ha tenido la ciudadanía porteña de que la gestión de obras
de subtes y tranvías son emprendimientos “progre” mientras que las
construcciones viales o a favor del auto son dignas de seres como el
extinto Cacciatore o su rival ganador Mauricio Macri. Es, por demás
decirlo, la única obra de ese tipo que se comenzó y termino dentro de
su breve mandato.

Para el fabricante
Alsthom, la puesta en marcha de esta “muestra gratis” de tranvía,
significa un afiche publicitario de 2.3 Km. Es evidente que la empresa
francesa, proveedora de los nuevos subtes de la línea D y ganadora de
la licitación del Tren Bala a Rosario y Córdoba, no quiere perder
posiciones y que con esto busca liderar la provisión de material de
punta para el mediático y prometido nuevo mercado ferroviario
argentino post-devaluación.


Para Ferrovias y
Metrovias, las dos concesionarias de trenes y subtes más o menos
aceptables que nos quedan, participar de este emprendimiento las
posiciona (al menos mientras dure este gobierno) cerca de las mejores
voluntades oficiales. Además les aporta una foto donde pueden mostrar
una modesta imagen de pulcritud y buen servicio bastante contrastado
con el resto de sus servicios, en especial el subte. Basta recordar
que todas las concesiones ferroviarias están técnicamente caídas desde
2002 y que algunas han terminado en serios escándalos como la de
Metropolitano o están fuertemente cuestionadas, principalmente, por su
pésimo desempeño como TBA.
Aparte del Estado y las empresas, por supuesto, en todo esto estamos
involucrados todos. Por un peso, podemos participar de este
emprendimiento y dar un paseo por una zona no demasiado favorecida de
Puerto Madero uniendo ningún lado con ningún lado. Hay que
aprovecharlo, este aparato nos costo alrededor de 47 millones de
pesos (1). Cualquiera que se suba a este hermoso artefacto, podrá
comprobar rápidamente dos cosas: que es realmente una belleza, y que
por ahora no sirve para nada.

Como siempre, algo se
puede rescatar de todo esto: para quienes amamos a la ciudad y a los
medios de transporte guiados, también este proyecto es la satisfacción
de muchos deseos. Por un lado y aunque es falso el slogan que nos
habla de la vuelta del tranvía (2), ha servido para reinstalar en el
común de la gente la idea de que los tranvías son una buena
alternativa al caos actual del transito y la contaminación sonora y
ambiental. Por otro lado, se impone el debate sobre los hechos y no la
discusión estéril sobre cosas que no pasan de un expediente.
Resta ver ahora, si el costo total del proyecto valuado en 250
millones de dólares (3), que según anuncios del Secretario de
Transporte Ricardo Jaime, uniría Barracas, Plaza Constitución y Retiro
justifica la inversión. Ese valor es aproximadamente, un quinto del
presupuesto calculado para el Tren Bala a Rosario y Córdoba,
precisamente a cargo de la misma empresa fabricante del tranvía, la
francesa Alsthom. También es materia pendiente, al margen de las
rimbombantes declaraciones del Gobierno Nacional, que el Estado adopte
un plan ferroviario mas realista, dando solución primero –o en
paralelo- al desastroso servicio suburbano de pasajeros sin dejar de
ordenar el sistema nacional para permitir la vuelta de los trenes
convencionales al interior en condiciones decorosas y competitivas.

Por ahora este pequeño
tranvía ha encendido una luz de esperanza, y nos ha hecho ilusionar
otra vez, con nuevas perspectivas en materia de transporte. Si todo
sale bien, con la conjunción de los deseos y expectativas que cada uno
ha puesto en la vuelta de este entrañable medio de movilidad urbana,
se constituirá la energía para construir una nueva e interesante
realidad, que sin dudas, les cambiará la vida a muchísimas personas.
Lo bueno es que esta vez hemos empezado a construir un sueño y no
debemos olvidar que al fin y al cabo de estas tensiones, sueños,
errores, encuentros y desencuentros se nutre la vida de una sociedad.
De Juan Tosi, para
S A T (5 de
septiembre de 2007)
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(1) La Nación, 25-7-07.
Ya funciona el tranvía de
Puerto Madero (…) Las paradas son: Independencia, Belgrano, Corrientes
y Córdoba y el boleto tendrá una tarifa de $1, con dos expendedoras
por estación. El guarda tendrá un expendedora portátil. Fue inaugurado
hace diez días, pero sólo comenzó a funcionar esta mañana. En ese
período se hicieron pruebas técnicas en los vehículos, en cumplimiento
de protocolos internacionales que por otra parte, sirvió para que los
vecinos se familiaricen con la presencia del tranvía en circulación.
De la obra, en la que se invirtieron 47 millones de pesos,
participaron los gobiernos nacional y de la ciudad de Buenos Aires…
(2) Ni el tranvía
volvió ni se fue.
El nuevo servicio
tranviario de Puerto Madero, ha sido presentado como “la vuelta del
tranvía”. En verdad, lo único que volvió es un cierto interés por este
medio de transporte. El tranvía, o mejor dicho el “hecho físico” del
tranvía, desapareció de Buenos Aires en febrero de 1963 cuando Arturo
Frondizi concluye la liquidación de la empresa estatal Transportes de
Buenos Aires y las líneas de tranvías se sustituyen por líneas de
colectivos privados. Sin embargo, el tranvía continúo, según el
investigador Raúl García Heras, siendo un problema de Estado muchos
años más. La Compañía de Tranvías Anglo Argentina Ltd., terminó su
existencia en 1981, cuando dejo de percibir las cuotas del pago de la
indemnización –que ganó en un juicio- por la nacionalización de sus
activos que efectuara Juan D. Perón en 1951. Es decir que el Estado
invirtió en tranvías durante todo ese periodo aunque el servicio ya no
existiera. Un año antes de la desaparición formal de la C.T.A.A. la
Asociación Amigos del Tranvía, comenzó a rodar por las calles de
Caballito un servicio turístico, que con amplias mejoras, perdura
hasta hoy. En 1987, a instancias de Julio Cesar Saguier, durante la
intendencia de Facundo Suárez Lastra, se inaugura entre Plaza de los
Virreyes y el conjunto urbano Lugano I y II un servicio de tranvías
que se conoce como “premetro” o línea E2 del subte, ya que en su
génesis, se planteo como una extensión de la línea E de Subterraneos
de Buenos Aires. Es interesante además, destacar la vasta cantidad de
inmuebles, infraestructuras y elementos que aun quedan en la ciudad
como mudos testigos de la red de tranvías porteños, una de las más
largas y modernas de su tiempo. Entre los mas destacados se encuentra
el circuito que une la estación Primera Junta de la Línea A de subtes
con el Taller “Polvorín”, la propia Línea A de subtes y mismo Taller
Polvorín, construidos ambos por la C.T.A.A. Este taller, ubicado en
Directorio y Emilio Mitre, además de cobijar a los tranvías de la
Asociación Amigos del Tranvía es el taller de reparaciones de
Metrovias, la empresa concesionaria del Subte. Caminando por Buenos
Aires, si miramos con atención, aun podremos ver los restos de los
rieles, ganchos, postes, aisladores, tapas de registro de las
instalaciones eléctricas y hasta varias estaciones terminales, aun en
buenas condiciones, como la ubicada en Sánchez de Loria y Carlos
Calvo. Al margen de estos rastros físicos y aunque el tranvía fue
despedido a principios de los años 60 con una severa campaña en su
contra, el “Tramway” de Buenos aires quedo grabado en el cine, la
literatura, la fotografía, la música y la pintura y por supuesto, en
la memoria de varias generaciones de porteños.
(3) La Nación, 14-7-07.
Inauguran el tranvía de Puerto Madero
…Este es el primer tramo
de un proyecto que tiene como objetivo unir Retiro, Puerto Madero,
Constitución y Barracas. Las formaciones recorrerán una extensión de
dos kilómetros y el costo del pasaje sería de entre 70 centavos y un
peso. En una segunda etapa, unirán Retiro con La Boca. Desde la
Secretaría de Transporte de la Nación informaron a LA NACION que,
además, se licitará la ampliación del servicio en septiembre próximo.
Según las previsiones, en dos años el tranvía tendrá un recorrido de
poco más de 9 kilómetros, con una inversión cercana a los 250 millones
de dólares. Así lo anunciará el presidente Kirchner en el acto de
hoy...
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